(Véase apéndice al final)
1. Introducción
La parte superior de una astrografía está llamada a representar el punto más elevado que el sol puede alcanzar en el horizonte del observador, dondequiera que él o ella se encuentre, y, debido a que el punto este del observador debe aparecer de su lado izquierdo, no derecho, la cúspide del mapa natal siempre representará el punto sur, mientras la base o lugar diametralmente opuesto, el punto norte. (Inviértase la descripción de los puntos norte y sur en los mapas natales del hemisferio sur.) [1]
Debido también a que toda astrografía está llamada a representar la perspectiva del observador en su horizonte local, respetar el movimiento diurno o desplazamiento primario (del inglés «primary motion») constituye un sine qua non de la medición astrográfica rigurosa. Esto quiere decir que es necesario tomar nota o registro de los tiempos ascensionales de cada uno de los puntos eclípticos (i.e. grados zodiacales) que yacen sobre el horizonte del observador según la hora (reloj), la latitud (ciudad) y la época del año (fecha), pues ellos marcarán los seis periodos o las seis etapas de ascenso y descenso que se hallan cumpliendo en dicha latitud en ese momento, es decir, marcarán las cúspides de casas, ya que cada sexta parte del arco diurno de cada grado o punto zodiacal constituye una cúspide (seis grados diferentes en total para seis trisecciones diferentes totales). [2] De ahí que apodemos los puntos de la eclíptica y/o las cúspides como ‘las huellas del sol’.
2. Descripción de un fenómeno circumpolar
A. Los puntos cardinales, a su turno, señalarán la región del horizonte a través de la cual el sol o la eclíptica asciende, culmina, se pone y anticulmina, mientras los puntos o las direcciones intermedias (noreste, noroeste, sureste, suroeste) representan el resto de las regiones del horizonte que la eclíptica (cinturón zodiacal o trayectoria del sol) también atraviesa. Si bien ninguna de estas otras direcciones distingue el día de la noche como lo hace el punto este o el oeste, sí distinguen o marcan diferentes etapas o períodos del ascenso (desde el punto norte hasta el punto sur) o del descenso (desde el punto sur hasta el punto norte), y por eso son también importantes.
B. En este sentido, solo la observancia del movimiento diurno al que antes hicimos referencia podrá hacer posible que una astrografía indique (con la mayor precisión posible) los puntos del horizonte, distintos de los cardinales (ángulos), a través de los cuales el sol o la eclíptica puede aparecer en una latitud polar (reflejándose las condiciones de vida con propiedad [3]), donde la trigonometría esférica que inspira nuestros cálculos (independientemente del modelo de casas) comienza a fallar, salvo apelemos a una medición natural del cielo (arcos horarios, no círculos máximos).
C. Mientras en gran parte de las latitudes del planeta podremos comprobar el ascenso y el descenso del sol o de la eclíptica en los puntos este y oeste, respectivamente, en muchas otras lo veremos cumplir con su movimiento diurno un poco al norte del punto este (durante la mañana) y del punto oeste (durante la tarde) durante el verano, o un poco al sur del punto este (durante la mañana) y del punto oeste (durante la tarde) durante el invierno. Si es el solsticio de verano (en el hemisferio norte), saldrá y se pondrá al noreste y noroeste, respectivamente. Si es el solsticio de invierno (en el hemisferio norte), saldrá y se pondrá al sureste y el suroeste, también respectivamente, mientras durante los equinoccios (primavera y otoño) saldrá y se pondrá, siempre, al este y el oeste independientemente de la latitud en el globo.
D. Cualesquiera hayan sido los segmentos de la eclíptica (i.e. signos) que el sol ocupó cuando se comportó así, estos exhibirán el mismo comportamiento en una astrografía, aun cuando el sol ya no ocupa dichos signos o segmentos eclípticos, pues estos retienen su movimiento diurno [4].
E. Debido a que durante el verano y durante el invierno el sol ocupa los segmentos de la eclíptica que descansan al norte (trópico de Cáncer) y al sur (trópico de Capricornio) del ecuador de nuestro planeta, en el polo norte (75º–90º N) no veremos los signos de verano abandonar la parte superior del horizonte (porque el sol nunca la abandonó cuando los ocupó) ni a los signos de invierno abandonar la parte inferior del mismo (porque el sol nunca la abandonó cuando los ocupó). [5]
F. Esta es la razón por la cual, cuando empleamos la función de animación del software, vemos a dichos signos ingresar al horizonte y salir de este a través de otra región o dirección del mismo, es decir, sin necesidad de atravesar los puntos este y oeste, ASC y DES, pues serán otros segmentos los que los atraviesen, ya fuera en curso directo (ascenso más o menos perpendicular con relación al horizonte) o en retrogradación (ascenso paralelo al horizonte).
G. A 75º N, los signos de Sagitario y Capricornio ingresarán a la parte “superior” del horizonte (sin nunca emerger lo suficiente), no a través del este (ASC), sino del sur o un poco al este del sur (casa diez), mientras los signos contrarios, Géminis y Cáncer, ingresarán a la parte “inferior” del horizonte (sin nunca hundirse lo suficiente), no a través del oeste (DES), sino del norte o un poco al oeste del norte (casa cuatro). Esta es la razón por la cual, en el primer caso, el hemisferio superior de la carta se reduce a una sola casa, la decimosegunda o la séptima, mientras, en el segundo, también, la primera o la sexta, mientras el resto colapsa.
H. Con el fin de poder reflejarlo en términos astrográficos, es necesario que la eclíptica (Zodiaco) refleje un movimiento retrógrado (ascensión paralela para el observador en el horizonte local) en los puntos este y oeste, es decir, que se comporte así antes de mostrarnos la región del horizonte a través de la cual los signos antes mencionados podrán “pasar al otro lado del mismo”, norte y sur, no este y oeste, respectivamente (si bien nunca alcanzarán altitud suficiente por encima o debajo del mismo).
I. Con el fin de comprender mejor este fenómeno, véase nuestra futura (abril de 2025) publicación: Astrología Polar. Sobre por qué algunos sistemas de casas ‘fallan’ en las regiones polares, según los no enterados o los desinformados (Bustamante, David; Wackford, Michael. Abril de 2025. Zenodo/PhilPapers).
_____________
[1] En el hemisferio sur, cuando miramos el horizonte con el este a mano izquierda, estamos mirando hacia, o tenemos la vista puesta en, el norte; mientras en el hemisferio norte, cuando miramos el horizonte con el este a mano izquierda, estamos mirando hacia, o tenemos la vista puesta en, el sur. Lo que es más importante todavía de entender, con el fin evitar tanto confusiones como invenciones disparatadas, es que el MC siempre representará la culminación superior del sol y los demás cuerpos celestes, no inferior, mientras el IC la culminación inferior, no superior, del sol y los demás cuerpos celestes, e independientemente de que, solo en los círculos polares, sea posible experimentar el MC debajo, no sobre, el horizonte, mientras el IC, a su turno, por encima, no debajo, del horizonte, a determinadas horas del día, pues emularán el comportamiento del sol en dichas regiones.
[2] La cúspide de la casa 9, por ejemplo, representa cuatro sextas partes del arco diurno de cualquiera sea el grado que la constituya (siempre que la carta haya sido calculada bajo el método natural de división de casas, Placidus). Las horas estacionales de dicho grado (o del sol si lo hubiera ocupado) equivaldrán siempre a las del grado diametralmente opuesto debajo del horizonte. Así, cuatro sextas partes (4/6) del arco diurno de aquel serán cuatro sextas partes (4/6) del arco nocturno de este.
[3] Las casas reflejan las propiedades físicas o geográficas de la sede del nacimiento o evento, cualquiera fuere. Nuestra vida (fuera esta social, familiar, profesional e, incluso, sexual) en el ecuador no es ni sería nunca la misma que a 35º N o S, mucho menos 70º N o S (dentro de los círculos polares), donde tanto nuestro organismo y la vida en general cambian radicalmente, privándonos tanto del consumo y la producción de ciertos alimentos como de la ejecución o el disfrute de ciertas actividades, lo mismo personales como socioeconómicas o sociopolíticas. En estas regiones, algunas casas pueden verse privadas de actividad zodiacal (“desparecer”), mas es totalmente normal y debe esperarse que así sea. No hay postre de guayaba con queso, flan, mantecado o postre alguno que justifique la sustitución de la realidad (i.e. de la verdad) con la ilusión de la ficción (i.e. de la mentira).
[4] Recordemos que el zodíaco no es otra cosa que la eclíptica y que esta no es otra cosa que el camino del sol, y, por consiguiente, los signos no son constelaciones sino los doce meses del año. Véase nuestra teoría molecular de la eclíptica (i.e. base física o meteorológica del Zodiaco tropical) aquí https://zenodo.org/records/10463825 (Zenodo.org) o aquí https://philarchive.org/rec/BUSJAD (PhilPapers).
[5] Esto servirá de información experimental a quienes se hallen interesados en reivindicar la astrología como una ciencia natural después de que fuera expulsada de las universidades. Es decir, ¿qué no existe en latitudes extremas? A, B y C, dígase. ¿Qué representan los segmentos o los grados que no tocan la línea del horizonte? ¿Existe una relación entre lo primero y lo segundo? Si sí, habremos dado un paso grande a los fines de reivindicar la disciplina. Resta solo diseñar el experimento con propiedad y siempre partir de premisas comprobadas, no falsas ni inciertas.
APÉNDICE
1. El primer caso describe el comportamiento del sol durante el verano polar. El segundo caso describe el comportamiento del sol durante el invierno polar. Cualesquiera fueran los signos o grados de la eclíptica (cinturón zodiacal) ocupados por el sol durante dicha época, estos exhibirán el mismo comportamiento desde el punto de vista astrográfico (utilícese la función ‘animación’ de su software).
2. Durante el verano polar, cuando el día termina y comienza en el mismo punto, el norte (durante la medianoche), el IC se adherirá al DES en la medida en que los signos de verano caerán desde el sur (donde habían culminado) hasta el norte para, no ocultarse, sino solo besar el horizonte y retomar su curso rumbo arriba (casa doce). En este sentido, la anticulminación tomará lugar sobre, no debajo, del horizonte, produciéndose determinadas anomalías en las vidas de quienes bajo dicho instante hubieren nacido (cuando el MC releva al ASC de su cargo, ya que el IC relevó al DES del suyo).
3. Durante el invierno polar, cuando la mañana termina y la tarde comienza en el mismo punto, el sur (durante el mediodía), el MC se adherirá al ASC en la medida en que los signos de invierno subirán desde el norte (donde habían anticulminado) hasta el sur para, no ascender, sino solo besar el horizonte y retomar su curso rumbo abajo (casa seis). En este sentido, la culminación tomará lugar debajo, no sobre, el horizonte, produciéndose determinadas anomalías en las vidas de quienes bajo dicho instante hubieren nacido (cuando el IC releva al DES de su cargo, ya que el MC relevó al ASC del suyo).
4. El punto de encuentro entre el cielo y la Tierra o el portal de ingreso del ente al mundo físico no se produce bajo circunstancias normales, sino anormales o anómalas. Este es, sin embargo, solamente uno de los varios fenómenos circumpolares que solo un método natural de medición de casas puede reflejar.
5. Entre los demás tipos de fenómenos circumpolares se encuentran la producción de dos o más cúspides eclípticas para una misma casa (mientras otras “desaparecen”, es decir, si bien siguen existiendo, no gozan de actividad zodiacal, pues el sol nunca por allí pasó) y la retrogradación del ASC/DES (i.e. ascenso paralelo, no perpendicular, de la eclíptica sobre el horizonte) mientras el MC/IC continúa reflejando un curso regular o directo (i.e. un desplazamiento de la eclíptica mucho menos paralelo a través de dicho sector del horizonte local).